domingo, 14 de noviembre de 2010


Níscalos, conocidos en la provincia también como 'guíscanos', se vendían a 15 euros el kilo hace un par de semanas. :: JOSÉ MIGUEL ESPARCIA

El rey es el níscalo
-La proliferación de aprendices de micólogos aumenta el riesgo de intoxicaciones y la presión sobre el monte
- Las lluvias de agosto fueron una bendición para los seteros, que urgen a que se regule el aprovechamiento micológico del campo

LA VERDAD, 2 de noviembre 2010. Maite Martínez Blanco

Las últimas lluvias de octubre son agua bendita para los seteros. Cada año son más quienes se apuntan a la moda de salir al campo, agacharse, mirar y rastrear setas, da igual que llueva o que haga frío.

«El níscalo es el rey», porque es el más buscado, dice Alejandro, una experto micológico de Molinicos, que augura una temporada excelente, «se espera una buena recolección de todas las especies comestibles y a efectos científicos gran cantidad de variedades».

Los seteros muy aficionados salieron a coger las primeras especies en septiembre, gracias a las lluvias de agosto salieron los primeros ejemplares, «el día 7 tuvimos una flor de amanitas cesáreas, fue excepcional, se cogieron un montón; y en el puente del Pilar se volvió a repetir».

Ester Martínez, presidenta de la Sociedad Micológica de Albacete, explicaba que la floración de esta seta, muy cotizada por su exquisitez, no se da todos los años, necesita lluvia y calor y se da en ecosistemas de suelos silicios, con encina, pino o jara, «en las zonas de Alcadozo, Villapalacios o Yeste el suelo tiene estas características, pero no tiene porqué salir, tiene que haber micelio para que florezca». No obstante, constata esta aficionada a la micología, la seta de cardo y el níscalo es lo que más se busca en Albacete, también el champiñón o la seta de chopo, «pero más en un segundo plano».

INTOXICACIONES

La Sociedad Micológica de Albacete ha constatado el interés creciente por el mundo de las setas, por eso, para tratar de educar a tanto aprendiz y evitar intoxicaciones que pueden llegar a costar la vida, cada lunes se reúnen de 8 a 10 en la calle Ferrocarril. «Cualquiera que haya cogido una seta y no sepa si se puede comer o no, puede pasarse por allí, es un servicio gratuito», aclara la presidenta.

Es fácil, por ejemplo, confundir la seta de cardo con la 'clitocybe de albata', que «no es mortal, pero sí muy venenosa y te puede llevar a pasar varias semanas en el hospital». Esa variedad, junto con la 'amanita faloides', son las que «más problemas» de intoxicación causan. Desde la Sociedad de Micología hablan del riesgo de ingerir setas desconocidas, explican que las variedades venenosas no afectan al sistema digestivo, por eso cuando se comen no generan problemas estomacales, sino que empiezan a hacer efecto una vez digeridas «cuando pasan a la sangre y es entonces cuando te dejan el hígado deshecho».Algunas tardan horas en hacer efecto, otras hasta 15 días «por eso son muy traicioneras, cuando dan la cara el paciente ya está muy mal».

El año pasado un matrimonio de Albacete, ella embarazada de ocho meses, lo pasaron «muy mal» al comer una 'lepiota cristata' que recolectaron entre las setas de cardo que salieron a buscar. La proliferación de aprendices de micólogos no sólo aumenta los posibles casos de intoxicación, sino que genera una presión sobre el campo que ha llevado a algunos pueblos, como Almansa, a regular la campaña de recogida en su término municipal, limitando a 3 kilos de setas por persona al día la cantidad que se puede recolectar.

Castilla-La Mancha no tiene regulada la recogida de setas, más allá de la Ley de Montes que lo único que dice es que el dueño de un terreno es el propietario también de las setas que en él salen. Por tanto, los seteros deben limitar sus búsquedas a los montes públicos. Otras regiones y provincias se han visto obligados a tomar cartas en el asunto, limitando la recogida de setas, mediante zonas de pago para evitar daños en el campo, ante la saturación de algunas comarcas donde había quien arrasaba los setales recogiendo ingentes cantidades de hongos para después vendérselos a intermediarios.

En Albacete no se ha dado este fenómeno, pero vecinos de la Sierra hablan de que un fin de semana puede haber hasta 2.500 personas, muchas llegadas de Murcia o Alicante, buscando setas. Maestros truferos y expertos en setas como Alejandro, abogan porque se regule el aprovechamiento micológico de los montes, «el foráneo debería pagar una tasa, para tener un control de cuántas personas entran a recolectar, y se debería fijar un límite según la pluviometría de cada temporada, vamos, como se hace con la caza», opinó este vecino de Molinicos.



1 comentarios:

  1. Muy bién dicho Alejandro, pero sobre todo a los de Murcia se les deberia cobrar el doble y a la vuelta pincharles las ruedas.Hombre¡¡¡ ya está bien,que se creen estos...

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