
¿De verdad la Diputación todavía sirve para algo?
La Verdad, 19 de junio 2011. J. A. D.
La de Albacete dispone de un presupuesto de casi 93 millones de euros y una plantilla de más de mil empleados Con el cambio de gobierno, se reabre la polémica sobre la posibilidad de suprimir estas corporaciones
Uno de los centros de poder provincial, la Diputación de Albacete, ha cambiado de manos como consecuencia de las elecciones municipales del 22 de mayo. El Partido Popular tiene mayoría, con 14 de los 25 diputados que la componen. Los cuatro puestos que ha ganado el PP son los que ha perdido el PSOE, que baja de 15 a 11 diputados. Ningún otro partido tiene presencia en esta corporación.
El control de la Diputación supone administrar unos 93 millones de euros (más de 15.000 millones de pesetas) y una plantilla de más de un millar de personas, para gestionar competencias muy flexibles, y a veces solapadas con otras administraciones públicas. Este 'ayuntamiento de ayuntamientos' enfoca su gestión, en principio, hacia los municipios más pequeños, a los que sirve de soporte y ayuda en algunos servicios.
¿A qué se dedica la Diputación de Albacete? Un vistazo a su plantilla puede dar una idea confusa: hay técnicos de obras, informáticos, sanitarios, bibliotecarios, bomberos, recaudadores de impuestos, mecánicos y pastores; eso, por citar algunos de los oficios y profesiones que trabajan para la Diputación y sus 'satélites'.
Porque una de las características de la Diputación es la existencia de organismos más o menos autónomos, consorcios, institutos y unidades que forman parte de su realidad. Sin ser exhaustivos, podemos recordar los consorcios de servicios sociales, consumo y medio ambiente; el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios (Sepei), el Instituto Técnico Agronómico Provincial, el Instituto de Estudios Albacetenses, el Conservatorio, Gestión Tributaria, la unidad de media estancia, la de promoción y desarrollo, la de asistencia técnica a municipios, el centro San Vicente de Paúl, institución ferial, talleres, carreteras, publicaciones, cultura, juventud y deportes, centro cultural de La Asunción...
De modo que pocas áreas de actividad quedan fuera de la órbita de esta corporación, que o bien las gestiona directamente o lo hace en colaboración con otras administraciones, como los ayuntamientos o el Gobierno regional.
La enumeración también hace evidente la realidad: muchas de esas competencias coinciden con las que gestionan otros. Incluso la Ley de Bases de Régimen Local, al asignarle funciones a las diputaciones, solo habla de «asesoramiento y colaboración» con los ayuntamientos.
A lo largo de los últimos años, la Diputación de Albacete ha traspasado algunas competencias, como fueron los casos del colegio Giner de los Ríos (a Educación) o el Centro de Atención a la Salud (a Sanidad).
Han venido a aumentar la controversia sobre los límites de la gestión de esta corporación algunas aportaciones cuestionadas por la oposición, como las que se han pagado para el Circuito de Velocidad o el Jardín Botánico.
Servicios básicos
En los primeros años de la transición, a partir de 1979, la Diputación de Albacete desempeñó un papel muy activo para dotar de servicios básicos a las áreas rurales que se encontraban en peor situación.
Infraestructuras tan necesarias como agua potable, alcantarillado, asfaltado, carreteras de acceso practicables o incluso la energía eléctrica llegaron por primera vez, en el último tercio del siglo XX, a lugares de la provincia, sobre todo a aldeas de la Sierra.
Luego, el criterio de dar protagonismo a la comunidad autónoma fue reduciendo el papel de las diputaciones, que se fueron orientando hacia áreas más específicas, como las carreteras locales, bomberos, medio ambiente o servicios sociales y culturales. Paulatinamente, en las áreas de coincidencia la Junta regional y la Diputación fueron coordinando su gestión.
Los defensores de la permanencia de las diputaciones argumentan que sin ellas ninguna otra administración será tan eficaz en el apoyo a los pequeños municipios, en la cercanía a la hora de solucionar problemas en las zonas rurales.
Los críticos, por el contrario, afirman que esas competencias pueden ser asumidas por otras instituciones de forma mucho más eficiente, y que las diputaciones no tienen ya razón de ser
25 diputados para un nuevo mandato
14 PP: Francisco Javier Núñez (alcalde de Almansa), Constantino Berruga (concejal de La Roda), Mª Carmen Álvarez (alcaldesa de Letur), Valentín Bueno (alcalde de Villarrobledo), Pablo Escobar (alcalde de La Herrera), Abelardo Gálvez (alcalde de San Pedro), Juan Gómez (alcalde de Pétrola), Fermín Gómez (alcalde de Valdeganga), Manuel Mínguez (alcalde de Hellín), Juan Marcos Molina (concejal de Albacete), Félix Diego Peñarrubia (concejal de Villamalea), Carlota Romero (concejal de (Albacete), Ángel Salmerón (alcalde de Fuentealbilla) y María Isabel Serrano (alcaldesa de Villapalacios).
11 PSOE: Agustín Moreno (concejal de Albacete), Pedro Antonio Ruiz (concejal de Villarrobledo, actual presidente de la Diputación en funciones), Nieves García (concejal de Albacete), Ramón García (concejal de Hellín), Alberto Iglesias (concejal La Roda), Carmen Navalón (alcaldesa de Casas Ibáñez), Josefina Navarrete (alcaldesa de Barrax), Francisco Javier Pardo (concejal de Almansa), Emiliano Rodríguez (alcalde de Ayna), María José Vázquez (concejal de Balazote), y Concha Vinader (concejal de Caudete).
La Verdad, 19 de junio 2011. J. A. D.
La de Albacete dispone de un presupuesto de casi 93 millones de euros y una plantilla de más de mil empleados Con el cambio de gobierno, se reabre la polémica sobre la posibilidad de suprimir estas corporaciones
Uno de los centros de poder provincial, la Diputación de Albacete, ha cambiado de manos como consecuencia de las elecciones municipales del 22 de mayo. El Partido Popular tiene mayoría, con 14 de los 25 diputados que la componen. Los cuatro puestos que ha ganado el PP son los que ha perdido el PSOE, que baja de 15 a 11 diputados. Ningún otro partido tiene presencia en esta corporación.
El control de la Diputación supone administrar unos 93 millones de euros (más de 15.000 millones de pesetas) y una plantilla de más de un millar de personas, para gestionar competencias muy flexibles, y a veces solapadas con otras administraciones públicas. Este 'ayuntamiento de ayuntamientos' enfoca su gestión, en principio, hacia los municipios más pequeños, a los que sirve de soporte y ayuda en algunos servicios.
¿A qué se dedica la Diputación de Albacete? Un vistazo a su plantilla puede dar una idea confusa: hay técnicos de obras, informáticos, sanitarios, bibliotecarios, bomberos, recaudadores de impuestos, mecánicos y pastores; eso, por citar algunos de los oficios y profesiones que trabajan para la Diputación y sus 'satélites'.
Porque una de las características de la Diputación es la existencia de organismos más o menos autónomos, consorcios, institutos y unidades que forman parte de su realidad. Sin ser exhaustivos, podemos recordar los consorcios de servicios sociales, consumo y medio ambiente; el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios (Sepei), el Instituto Técnico Agronómico Provincial, el Instituto de Estudios Albacetenses, el Conservatorio, Gestión Tributaria, la unidad de media estancia, la de promoción y desarrollo, la de asistencia técnica a municipios, el centro San Vicente de Paúl, institución ferial, talleres, carreteras, publicaciones, cultura, juventud y deportes, centro cultural de La Asunción...
De modo que pocas áreas de actividad quedan fuera de la órbita de esta corporación, que o bien las gestiona directamente o lo hace en colaboración con otras administraciones, como los ayuntamientos o el Gobierno regional.
La enumeración también hace evidente la realidad: muchas de esas competencias coinciden con las que gestionan otros. Incluso la Ley de Bases de Régimen Local, al asignarle funciones a las diputaciones, solo habla de «asesoramiento y colaboración» con los ayuntamientos.
A lo largo de los últimos años, la Diputación de Albacete ha traspasado algunas competencias, como fueron los casos del colegio Giner de los Ríos (a Educación) o el Centro de Atención a la Salud (a Sanidad).
Han venido a aumentar la controversia sobre los límites de la gestión de esta corporación algunas aportaciones cuestionadas por la oposición, como las que se han pagado para el Circuito de Velocidad o el Jardín Botánico.
Servicios básicos
En los primeros años de la transición, a partir de 1979, la Diputación de Albacete desempeñó un papel muy activo para dotar de servicios básicos a las áreas rurales que se encontraban en peor situación.
Infraestructuras tan necesarias como agua potable, alcantarillado, asfaltado, carreteras de acceso practicables o incluso la energía eléctrica llegaron por primera vez, en el último tercio del siglo XX, a lugares de la provincia, sobre todo a aldeas de la Sierra.
Luego, el criterio de dar protagonismo a la comunidad autónoma fue reduciendo el papel de las diputaciones, que se fueron orientando hacia áreas más específicas, como las carreteras locales, bomberos, medio ambiente o servicios sociales y culturales. Paulatinamente, en las áreas de coincidencia la Junta regional y la Diputación fueron coordinando su gestión.
Los defensores de la permanencia de las diputaciones argumentan que sin ellas ninguna otra administración será tan eficaz en el apoyo a los pequeños municipios, en la cercanía a la hora de solucionar problemas en las zonas rurales.
Los críticos, por el contrario, afirman que esas competencias pueden ser asumidas por otras instituciones de forma mucho más eficiente, y que las diputaciones no tienen ya razón de ser
25 diputados para un nuevo mandato
14 PP: Francisco Javier Núñez (alcalde de Almansa), Constantino Berruga (concejal de La Roda), Mª Carmen Álvarez (alcaldesa de Letur), Valentín Bueno (alcalde de Villarrobledo), Pablo Escobar (alcalde de La Herrera), Abelardo Gálvez (alcalde de San Pedro), Juan Gómez (alcalde de Pétrola), Fermín Gómez (alcalde de Valdeganga), Manuel Mínguez (alcalde de Hellín), Juan Marcos Molina (concejal de Albacete), Félix Diego Peñarrubia (concejal de Villamalea), Carlota Romero (concejal de (Albacete), Ángel Salmerón (alcalde de Fuentealbilla) y María Isabel Serrano (alcaldesa de Villapalacios).
11 PSOE: Agustín Moreno (concejal de Albacete), Pedro Antonio Ruiz (concejal de Villarrobledo, actual presidente de la Diputación en funciones), Nieves García (concejal de Albacete), Ramón García (concejal de Hellín), Alberto Iglesias (concejal La Roda), Carmen Navalón (alcaldesa de Casas Ibáñez), Josefina Navarrete (alcaldesa de Barrax), Francisco Javier Pardo (concejal de Almansa), Emiliano Rodríguez (alcalde de Ayna), María José Vázquez (concejal de Balazote), y Concha Vinader (concejal de Caudete).
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