Viejos trigos para nuevos usos
Variedades de semillas que hace años que no se siembran se están recuperando
La Verdad, 24 de junio de 2011. LYDIA TORREGROSA
Hace unos años, un paquete postal recorrió la distancia que separa Alcalá de Henares (Madrid) de Albacete con un valioso contenido: 50 variedades de trigos y centenos que hacía mucho tiempo que no se cultivaban en la provincia, y que se están recuperando para evaluar su uso en la fabricación de pan ecológico. El proyecto lo está llevando a cabo el Instituto Técnico Agronómico Provincial (Itap) a petición de la empresa Panadería Rincón del Segura, S.L. y en colaboración con la Asociación de Productores y Elaboradores Ecológicos de Castilla-La Mancha.
Wenceslao Cañadas, responsable del Servicio de Agricultura Ecológica del Itap y miembro, además, de la citada asociación, indicó que algunas de las simientes tradicionales que se pidieron al banco de germoplasma del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIAS), con sede en Alcalá de Henares, no se sembraban en Albacete desde hace casi medio siglo. 'Jeja de monte', 'Nápoles de Alcaraz', 'blanquillo de Bonillo', 'chamorro de Madrigueras', 'candeal de Alcaraz' o 'jeja colorá de Albacete' son algunas de las denominaciones de los trigos con los que se empezó el estudio, cuyas primeras acciones se remontan a septiembre de 2007.
En centenos se solicitaron variedades como el 'centeno de Molinicos', 'de Nerpio' o 'de Villapalacios', e incluso algunas semillas de una especie similar al trigo, la escaña. Para saber más de estas plantas, más conocidas por los mayores del campo que por los jóvenes agricultores, se recurrió a referencias bibliográficas como el libro 'Trigos españoles' del autor Manuel Gadea, una publicación del año 1954 «en la que se describe y se realiza un análisis de calidad de las principales variedades de trigo y centeno de Albacete y Cuenca».
Los responsables del Itap recibieron cinco granos de cada una de las semillas -conservadas a muy baja temperatura en las cámaras del banco de germoplasma-, que se han ido probando hasta reducirse a 12 variedades, 10 de trigos y dos de centenos. Este año está apunto de iniciarse la siega en las dos parcelas de cultivo que se han habilitado: una de regadío en la finca experimental 'Las Tiesas' que el Itap tiene en la carretera de Barrax, y otra de secano en Horna (Chinchilla). Precisamente, esta misma semana los investigadores y representantes de Panadería Rincón del Segura, entre ellos José Luis Sánchez, han visitado el bancal ubicado en Horna para comprobar, a pie de campo, cómo está evolucionando el cultivo, del que se recogerá una pequeña cosecha. «El estudio está empezando ahora, ya que según los datos de calidad que obtengamos del grano y de la harina que producen podremos ir dando semillas a los agricultores ecológicos para que siembren sus campos», dijo Cañadas. Sobre las razones por las que estas variedades tradicionales están hoy en día, prácticamente, extinguidas, el técnico del Itap afirmó que se debe a los avances que se han ido realizando para mejorar las semillas, adecuarlas a los nuevos usos agrarios y obtener otros rendimientos. «En regadío, por ejemplo, se observa que son plantas muy altas, lo que hace que tiendan a encamarse y que las producciones bajen». Por contra, están «muy bien adaptadas a las heladas, a los inviernos duros, sobre todo en secano, con lo que en condiciones adversas tendríamos cosecha y, con las nuevas variedades, quizá menos».
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